Muere Paul Bocuse, padre de la alta cocina contemporánea


El fallecimiento de Paul Bocuse el pasado 20 de enero significa decir adiós a un chef clave para entender la gastronomía del siglo XX y la alta cocina actual. Los grandes hitos de su carrera (Mejor Cocinero de Francia en 1961, 3 Estrellas Michelín desde 1965 o la Legión de Honor en 1975) se quedan cortos para explicar la trascendencia de Bocuse en Francia y en todo el mundo.

Paul Bocuse fue uno de los líderes de la Nouvelle Cuisine y, sin duda, el más mediático de todos los chefs del movimiento. Transformó la alta cocina francesa sin necesidad de establecerse en París: lo logró desde Collonges-au-Mont-d'Or, cerca de Lyon y con el restaurante familiar. Desde allí, inspiró a chefs contemporáneos como Arzak y Adrià, impulsó la cocina de mercado y dio a conocer la gastronomía francesa en todo el mundo.

Quienes han trabajado y aprendido con él destacan su talento y técnica, pero, sobre todo, sus ansias por enseñar a los demás. Muestra de ello, la creación del Bocuse D'Or, el concurso gastronómico más relevante a nivel internacional. En palabras de Ferran Adrià: “Se lo debemos todo y más. La gente muy joven tal vez lo vio como un anciano de cocina clásica, pero en su momento, más de 50 años atrás, fue rompedor”.